Hace más de 2.000 años, el agua llegaba a Sevilla desde gracias a un conducto de 17,5 kilómetros de longitud que alternaba tramos subterráneos con otros por encima de la superficie. Sus 400 arcos de ladrillo dan la fe de una obra que fue realizada por los romanos en la época en la que Julio César era el recaudador de impuestos de Híspalis.Tenía su punto de origen en el manantial de Santa Lucía y terminaba en la mismísima muralla de la ciudad, justo en la Puerta de Carmona, donde existía un enorme depósito desde el que se distribuía el agua.miércoles, 6 de marzo de 2013
El acueducto de Sevilla
Hace más de 2.000 años, el agua llegaba a Sevilla desde gracias a un conducto de 17,5 kilómetros de longitud que alternaba tramos subterráneos con otros por encima de la superficie. Sus 400 arcos de ladrillo dan la fe de una obra que fue realizada por los romanos en la época en la que Julio César era el recaudador de impuestos de Híspalis.Tenía su punto de origen en el manantial de Santa Lucía y terminaba en la mismísima muralla de la ciudad, justo en la Puerta de Carmona, donde existía un enorme depósito desde el que se distribuía el agua.
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